miércoles, 18 de febrero de 2009

Solución de conflictos intrafamiliares

Los descubrimientos de Gottman y Clifford en la búsqueda de la solución de conflictos intrafamiliares

John Gottman de la Universidad de Washington y Clifford Notarius de la Universidad Católica de América, junto con sus colaboradores, han estudiado por cerca de 20 años el fenómeno de cómo la pareja resuelve sus conflictos. Gottman focaliza su trabajo más en la fisiología y la psicología mientras Clifford centra su atención en los modos de expresión. De estudios hechos en común y otros por separado han logrado resultados que sorprenden por su verificación con otros realizados en diferentes partes del mundo, tales como Australia, Alemania, Países Bajos y Nueva Zelanda.

1. Las parejas con escenas de peleas repetitivas, con fuertes agresiones verbales y diferentes manifestaciones de cólera, no tienen más peligro de divorciarse que otras. 2. La frecuencia de las relaciones sexuales no tiene nada que ver con la estabilidad armónica del matrimonio. 3. Las divergencias que surgen entre los esposos no se arreglan con el tiempo; al contrario, se agravan. 4. Las grandes pasiones de los primeros años no constituyen garantía de una unión durable. 5. La similitud de carácteres o de opiniones no son garantía para una relación estable. 6. La infidelidad no conlleva la ruptura definitiva de la relación.

Así mismo Gottman y Notarius concuerdan, a partir de su estudios, que las relaciones sólidas de pareja se distingue de las relaciones frágiles en la forma como sus miembros asumen y solucionan sus conflictos y diferencias cuando estos aparecen.

En las relaciones frágiles surgen largas secuencias de actitudes negativas de las cuales no se puede salir; se empieza con un problema muy simple, que se une a otro simple y otro más simple hasta desencadenar en la formación de un problema de magnitudes incalculables y difícil resolución. Mientras, en las relaciones sólidas las escaramuzas son cada vez más frecuentes, más cortas y más centradas en la solución del problema.

Lo anterior toma su real forma al analizar los cuatro factores, que estos investigadores han señalado como los más relevantes para que un conflicto no llegue a solucionarse; y que, por su gravedad en la relación han denominado Los Cuatro Caballeros del Apocalipsis: la crítica implacable, el desprecio, la actitud defensiva y el repliegue sobre sí mismo. La interpretación que se hace de un simple hecho va a modificar significativamente las emociones y actitudes: los integrantes de una relación frágil atribuirán siempre al otro la razón del problema y jamás al azar o a sucesos externos mientras los miembros de una relación sólida tratarán, mutuamente, de excusar al otro colocando la causa del problema en el exterior. El grado de confianza instaurada entre los miembros de una relación permite predecir el grado de solidez de la misma: a mayor confianza mayor estabilidad y duración. La forma como los miembros de una relación se acuerdan de su pasado y de sus primeros encuentros predicen también la estabilidad y duración: a mayores y específicos recuerdos mayores índices de estabilidad y solidez en la relación. El despliegue emocional al afrontar la discusión es factor que señala el desenlace; los cambios en la presión arterial, sudoración, y otras manifestaciones autónomas van en contra de la solución adecuada de un problema. Por ejemplo, cuando las pulsaciones cardiacas pasan de 100, el hombre se vuelve incapaz de escuchar.



Los descubrimientos de Gottman y Clifford aplicados a la solución de conflictos en otros campos de la familia

De los descubrimientos de estos dos autores surgen nuevos aportes para la aplicación en la solución de conflictos en otros ámbitos, donde la relación es vivida por personas que tienen que compartir por vínculo natural o social. Si extractamos los postulados obtenidos al observar la relación de pareja y los ubicamos en cualquier relación familiar tendremos:

1. Las relaciones familiares donde hay peleas continuas, se vocifera fuertemente y se manifiestan actitudes de cólera no tienen más peligro de desintegración que aquellas donde esta situación no es frecuente.

2. Las relaciones que se entablan al interior de una familia son convenciones propias de ésta y no convenciones generales para todas las familias.

3. Las divergencias entre los miembros de una familia no las arregla el tiempo; las diferencias las arregla la voluntad de solución de sus miembros y en el mismo momento en que surgen.

4. La estabilidad en la relación que se tenga en una familia al presente, no es un factor de garantía para señalar que hacia el futuro no se tendrán conflictos e inconvenientes intrafamiliares.

5. La similitud de caracteres o de opiniones en los miembros de una familia no son garantía para pronosticar una relación familiar armónica y estable.

6. No existen relaciones lo suficiente inviolables para que ocasionen la ruptura de una relación familiar.



Formas para asumir en la solución de conflictos familiares

1. Solucionar un conflicto a la vez; no aplazar su solución, no importa que tan sencillo aparezca. No mezclar la solución de un conflicto con la de otro, ni mezclar conflictos para obtener una sola solución.

2. Si se desea llegar a solucionar un conflicto se debe evitar: Criticar y/o despreciar al oponente y asumir actitudes defensivas o evasivas ante el conflicto.

3. No atribuir la razón del conflicto al oponente, buscar la razón en el exterior.

4. La confianza entre los miembros de una familia es fundamental si se desean mantener relaciones familiares armónicas y duraderas.

5. Una buena relación familiar está marcada por los la facilidad con que se recuerda el pasado. El recordar con nitidez y claridad eventos del pasado, vividos juntos, permite predecir el grado de armonía y durabilidad de las relaciones familiares.

6. Solucionar problemas en momentos de alteración emocional no es conveniente. La ira y demás manifestaciones emocionales no permiten solucionar adecuadamente un conflicto; a cambio lo complican.



Como mediar en la solución de conflictos familiares

La negociación o solución de conflictos forma parte de la vida cotidiana de toda persona. Siempre y en todo lugar, donde compartan personas, se van a encontrar obstáculos para el cumplimiento de los objetivos trazados. Esto se da porque unas personas, tal como las otras, también tienen objetivos precisos, y desean cumplirlos, y quizás no sean los mismos que los trazados por aquellas inicialmente. Es ahí donde se hace necesario un acuerdo, para que las partes en conflicto no sientan que están cediendo ante sus pretensiones y puedan seguir adelante, salvando el obstáculo creado por los intereses particulares.

La grandeza del buen mediador está en que el acuerdo logrado debe satisfacer los intereses de ambas partes, debe ser durable y altamente socializante; esto es, procurar mejorar, o al menos conservar, las buenas relaciones entre las partes implicadas.

Quien vaya a mediar en un conflicto familiar debe seguir como regla lo siguiente:

1. Identificar el problema: Se debe preguntar sobre los orígenes del problema, la forma como se manifiesta el problema; describir hechos reales que lo representan y las ideas que se tienen sobre el problema.

2. Crear hipótesis: Enmarcar el problema en un marco que le permita explicarlo y dar posibles causas del problema; así mismo, que le permita vislumbrar la falta de algunos elementos para la posible solución.

3. Identificar intereses: No siempre los intereses verdaderos, motivos del conflicto, se ven con claridad. Así como no todos los intereses que en un principio parecen irreconciliables lo son finalmente.

4. Buscar y formular alternativas de solución: Casi nunca lo primero que se nos ocurre es la única solución a un conflicto; por tanto debemos esforzarnos por encontrar alternativas hasta para las ideas que se muestran irremplazables y demasiado posibles. La mejor forma de hacer esto, es presentar varias ideas y no permitir su juzgamiento mientras no se tengan agotadas las alternativas. Otra forma puede ser la de consultar personas expertas en el tema en discusión.

Lo importante para que haya negociación es que exista el interés de hacerlo. Esto se aprecia cuando una parte procura apreciar el problema desde el punto de vista que lo aprecia la contraparte; cuando las partes muestran con claridad sus verdaderas intenciones y no las ocultan por temor a salir mal libradas en la negociación; cuando dejan de ver en la otra parte al culpable del problema y se centran más en las soluciones que pueden aportar las dos; cuando se muestran sinceras en sus intervenciones; cuando logran concluir que muchos de sus temores no eran más que especulaciones y no amenazas reales de la contraparte; cuando hay aporte y aceptación de soluciones de ambas partes de forma equitativa y cuando las propuestas de acuerdo no sacrifican los valores y principios de ninguna de las partes en conflicto.

Lo anterior se logra sólo cuando hemos hecho “un pare” para analizarnos como seres emocionales, comprendiendo y reconociendo que muchos intereses, que suponíamos racionales, no dejan de ser más que manifestaciones de sentimientos. Es beneficioso para la solución del problema que en la negociación podamos manifestar a la contraparte las emociones y aceptar la manifestación emotiva del rival mas no por eso debemos tomar una decisión en base exclusiva de ello. La manifestación de emociones debe servir más como una purga para luego tomar las decisiones mas adecuadas.

La negociación por cooperación permite acuerdos duraderos y satisfactorios a las partes en conflicto. Por tanto, se recomienda que al negociar se vaya lento, se trate de que haya confianza sin conceder demasiado, identificar asuntos que incluyan elementos claramente cooperativos, separar los elementos cooperativos de los competitivos, comenzar con asuntos altamente cooperativos, aclarar y discutir las diferencias que hay en las prioridades, Proponer muchas alternativas y discutir cada una de ellas como una posibilidad, no como una solución final, elegir la alternativa que equilibre la calidad objetiva o la aceptación mutua, escuchar respetuosamente.

Al igual que las partes, el ambiente de la negociación es fundamental para llegar a un acuerdo sensato, por tanto se recomienda un ambiente de cordialidad y evitar en alguna medida tanta formalidad, la indiferencia, el antagonismo y la agresión.



Importancia del manejo las actitudes en la solución de conflictos familiares

La actitud es la forma como cada persona responde a alguien o a algo. Una actitud se compone de tres elementos: lo que se piensa, lo que se siente y lo que se manifiesta. Usted puede tener una actitud muy particular hacia las relaciones familiares; puede pensar que son necesarias en su vida, sentir que son difíciles de llevar y actuar sumisamente ante sus padres. Por eso decimos que la actitud está compuesta por el componente cognitivo (pensamiento), el componente emocional (sentimientos) y el componente comportamental (conducta).

No siempre estos elementos están en consonancia y puede suceder que exista contradicción entre ellos. Es factible que alguna persona piense que la infidelidad no tiene inconveniente alguno, sienta celos al ver a su pareja con un rival y bajo ninguna circunstancia actuar de forma infiel.

El porqué una persona tiene una actitud determinada hacia algo o alguien todavía no es muy claro. Algunos dicen que les enseñaron a pensar, sentir y actuar de tal manera ante determinado evento. Otros dicen que la urgencia de satisfacer sus necesidades los obliga a pensar, sentir y actuar como lo hacen. Lo cierto es que en ambos casos siempre se les está dando la oportunidad de que cambien sus actitudes, pues no se recurre a la genética o factores determinantes que imposibiliten la erradicación de una actitud.

La forma como podemos modificar una actitud empieza con la aceptación de que existe contradicción en la manera como asumimos los tres elementos que la constituyen. Si encuentro contradicción, cuando pienso que vivir en pareja es el único medio para conseguir una armonía familiar pero siento que puedo amar a varias mujeres a la vez, y por tanto tengo una amante, con seguridad estoy en el camino de modificar mi actitud en torno a: primero, evito tener amantes que me obliguen a faltar en el hogar; o segundo, tengo mis amantes y evito a toda costa formalizar un hogar, etc. Si no veo ninguna contradicción en los elementos antes mencionados mi actitud hacia la armonía familiar seguirá trayéndome inconvenientes.

Una forma más de lograr cambiar una actitud en una persona es mediante la ayuda que pueda prestarle el grupo de apoyo. Si mi actitud hacia mis hijos es de rechazo, los demás miembros de la familia pueden hacerme cambiar esa actitud con la constante información que ellos me dan de lo satisfechos y orgullosos que se sienten de mis hijos. Si la mayoría acepta mis hijos es factible que asuma que mi actitud es errada y la de mis familiares correcta; por tanto intentaré asumir la actitud de ellos.

Otra manera de cambiar las actitudes de una persona es mediante la persuasión que haga un especialista en determinado tema. Si deseo que mis hijos cambien su actitud con respecto a la drogadicción, la persona más indicada para lograrlo es un experto en farmacodependencia. Por tanto debo ser cuidadoso e informar a mis hijos, con antelación, de los méritos que tiene la persona para darnos su punto de vista sobre las drogas.

Otra forma de cambiar la actitud de una persona es la persuasión mediante la utilización moderada del miedo. Si logramos despertar miedo en los niños, ante el evento de que sigan mostrando determinada actitud, con mayor probabilidad dicho niño dejará de lado esa actitud negativa. Por ejemplo, si logro que el niño sienta miedo ante la posibilidad de contraer una enfermedad por el consumo de dulces, es bastante probable que su actitud hacia el dulce cambie radicalmente. Curiosamente la autoestima tiene mucho que ver es este caso: si el niño tiene una buena autoestima es más fácil que cambie su actitud ante la presencia del miedo.

También se pueden cambiar las actitudes transmitiendo el mensaje de manera tal que la persona que escucha crea que la idea de cambio surge de ella y no de la persona que la está persuadiendo. Un padre que le diga a su hijo: “por la experiencia que tengo se la importancia que tiene ordenar los libros antes de comenzar las labores escolares”, está en desventaja de aquel padre que le dice a su hijo: “como usted mismo lo ha comprobado, el orden le facilita hacer bien sus tareas escolares”.

El juego de roles se ha mostrado igualmente bastante acertado para cambiar actitudes. Quienes escenifican un evento en torno a una actitud determinada tienen mayor probabilidad de cambiarla en contraposición a las personas que se les ha instruido para que lo hagan e incluso a las personas que han visto como dicha actitud puede ser perjudicial para ellos mismos y su grupo.



Sentimientos y emociones en la mediación de conflictos familiares y de pareja

En la mediación de conflictos familiares y de pareja se tiene como presupuesto que la falla y, a la vez, la solución se halla en la comunicación, el manejo de roles, la agresión y la violencia, infidelidad y celos, problemas con la familia de origen, crisis propias del ciclo vital, disfunciones sexuales, adicciones, falta de respeto a las diferencias, manejo de la autoridad, separación y divorcio. (Rojas). Sin embargo, quien haya estado como mediador sabe que nada de lo anterior se logra solucionar si no hay voluntad de cambio por parte de los implicados; caso frecuente en los conflictos de pareja y familiares en general. Esta falta de cooperación y reticencia al cambio no es gratuita; surge de la emocionalidad que se apodera de la partes en conflicto, que obstaculiza cualquier avance o solución racional.

Es por eso que debemos hacer un pare, ante el manejo que se viene dando a la solución del conflicto de pareja y de la familia, para revisar la emoción y el sentimiento, factores cruciales que se muestran insidiosos y de difícil manejo cuando surge una discordia entre las personas. Estos podrían facilitar el trabajo si se pudieran instrumentalizar en el momento que se hace necesario.

Algunos, influenciados por la teoría de Pavlov, ven la emoción como un sentimiento o bien fisiológico o bien cognitivo; o también, producto de la interacción de factores físicos y mentales. El sentimiento se señala como la forma de conciencia en que el hombre manifiesta la actitud subjetiva hacia la satisfacción o insatisfacción de sus necesidades vitales. Los sentimientos se pueden dividir en superiores e inferiores: los inferiores son los que tienen que ver con conservación, alimentación y reproducción, son de origen instintual; los superiores son los que tienen que ver con la socialización, la belleza, la moralidad y el conocimiento, son aprendidos (condicionados). Los sentimientos superiores son mayores en el hombre; dependen bastante del sistema social en que se desenvuelve y las necesidades propias de la sociedad y de la época. Un sentimiento intenso y prolongado se le llama pasión. Las pasiones pueden ser superiores o inferiores.

La fisiología del sentimiento incluye respuestas originadas por el sistema nervioso autónomo y sistema endocrino. El sentimiento intenso y de corta duración, de aparición súbita y violenta reacción motora, se denomina afecto fisiológico. La intensidad del sentimiento no depende de la intensidad del estímulo sino del valor (significado) que le de cada sujeto. El estímulo es agradable o desagradable, con diferentes escalas de intensidad sentida. El estímulo es útil o no a las necesidades vitales. Las manifestaciones corporales más comunes de un sentimiento son palidecer o colorearse, acelerar o disminuir el ritmo cardiaco, contracción o distensión muscular, disminución o aumento de lágrimas, aumento o disminución del fluido salivar, sudor, aumento de secreción de la adrenalina y el azúcar en la sangre.

Entre los sentimientos que se han deslindado, a partir del análisis de la actitud en el hombre, se encuentran la ira, el miedo, el temor, la tristeza, la alegría, la repugnancia, el odio, el amor, el optimismo, la incomodidad, la excitación, la ansiedad, el disgusto, la frustración. El estado de ánimo, humor, es la tendencia general y prolongada a que se mantienen los sentimientos de un sujeto. Se habla de buen o mal humor.

Para el psicoanálisis la emoción o el sentimiento es la interpretación de un fenómeno de exteriorización de una fuerza pulsional constitutiva de toda organismo; y como tal, de toda persona en particular. (Freud).

Estudiando la emoción desde otro ángulo psicológico, podemos comprenderla como una conducta condicionada que responde a necesidades propias del organismo. La emoción es un rezago conductual de aprendizajes previos, inscritos en cualquier momento de la escala filogenética y ontogenética. Son conductas que se presentan sin que medie la volutividad, tal como se explicó arriba, gobernadas por el sistema autónomo y endocrino; con poca participación de la corteza cerebral, donde se sospecha reside la voluntad. La emoción es una forma de adaptación previa, basada en la interrelación que hace el organismo con el medio, sin que esté presente un aprendizaje exclusivo a él; es, como dijimos, adquirido a través de su historia filo y ontogenética. Tal como se podría explicar desde la teoría de Pavlov y las investigaciones de Sherrington y Sechenov, la emoción en un principio fue una respuesta incondicionada, (conducta refleja) producto de un estímulo incondicionado, que posteriormente se asoció a otros estímulos condicionados, para así crear la respuesta condicionada.

Debemos señalar que muchas de las emociones cumplieron, pero ya no cumplen, una función adaptativa en el hombre. Ejemplo, agredir automáticamente cuando nos sentimos agredidos. Esta información, agredir cuando nos agreden está inscrita en el sistema autónomo. De ahí las dificultades que se tienen con la agresión y el posterior arrepentimiento, producto éste de un pensamiento y una voluntad que entra a evaluar y pugnar las reacciones ocasionadas por el sistema autónomo.

Lo anterior pone en evidencia la dificultad que encuentra el hombre cuando trata de manejar situaciones mediadas por emociones; pues el sistema talámico (autónomo) y endocrino, no son manipulables a su voluntad. O mejor dicho, no se le ha preparado para que maneje a voluntad estos sistemas. En la cultura occidental, especialmente, no se hace mayor énfasis en el dominio de estos sistemas, pues se parte, (el mismo nombre lo corrobora) del hecho que estos funcionan autónomamente. No obstante, ya se ha visto que se puede llegar a tomar dominio sobre conductas autónomas tales como el manejo de la excreción de orina y materias fecales, regularizar la temperatura, la tensión arterial, crear anticuerpos y otras tantas, que son gobernadas por estos sistemas y que responden a la misma fisiología de las emociones.

Un factor de confusión en torno a la interpretación de la emoción surge de la poca especificidad del cerebro. Tal como lo plantea alguna de las teorías de la emoción (Schacter-Singer), las mismas respuestas autónomas se dan ante diferentes estímulos, pero la interpretación es diferente dependiendo la asociación que se haga en el momento. Como ejemplo se muestra que ante un estímulo X1 (hombre atractivo) en Y (mujer) se obtienen respuestas de secreción de adrenalina, sudoración, taquicardia, movimientos peristálticos del estómago, que son interpretados como amor; estas mismas respuestas se obtienen ante un estímulo X2 (león) pero en esta ocasión son interpretadas como miedo. Si llegado el caso X1 agrediera a Y, Y no sabría claramente lo que está sintiendo por X1 y con mayor probabilidad, por esto del condicionamiento, estaría inclinada a decir que lo que siente es amor.

En la enseñanza del dominio de las emociones y sentimientos es necesario señalar que la idea básica no es que el hombre deje de sentir o manifestar la emoción; al contrario, se le debe dar libertad a la expresión de sentimientos; pero, de tal manera, que en nada afecte la toma de decisiones trascendentales para su adaptación y el cumplimiento de objetivos trazados. Por ejemplo, se puede amar intensamente a una persona y no por eso tomar la decisión de vivir con ella en pareja, sin medir objetivamente las ventajas y desventajas que contrae la unión. Igualmente, no es que se deje de sentir ira ante un conflicto de pareja; pero, a cambio, se pide que al intentar solucionarlo, la ira no influya en el raciocinio. Las manifestaciones emocionales deben ser evaluadas a cada instante para no terminar cometiendo errores, que no traen beneficio ni para quien las emite ni para los otros. Las personas deben obligarse a tomar decisiones sin la influencia de la emoción y esto sólo se logra dominándola y encausándola; dejando el apasionamiento en el momento propicio, sin ser presa de ella.

Ejercicios que permiten empezar a dominar las emociones son: mantener un control sobre los esfínteres, logrando evacuar los residuos uretrales e intestinales cuando se desea y no cuando el organismo da la señal (estimulación), para que esto suceda; llorar sin que esta manifestación esté asociada a determinadas situaciones que siempre la han acompañado; obligarse a reír independientemente de estímulos exteriores; sonrojarse y palidecer a disposición; disminuir y acelerar el ritmo cardiaco a voluntad; evitar la ingestión de alimentos fuera de horarios establecidos para hacerlo, así se tenga mucha hambre; aplazar el deseo de consumir alimentos que son altamente atrayentes. Someterse a pruebas donde sabe que la emoción está presente e intentar no actuar de la misma manera que lo ha hecho siempre, analizando y comportándose lo más racional que se pueda: discutir sin perder el control sobre las palabras que se dicen; propiciar y presenciar situaciones altamente emotivas; ensayar formas de resistencia al dolor y el miedo.


Jairo Báez. Psicologo

domingo, 25 de enero de 2009

Aubrey de Grey: "Dentro de poco podremos vivir mil años"

El gerontólogo cree que la medicina reparadora frenará el envejecimiento."Entre morir de cáncer y aburrirme durante siglos, prefiero lo segundo".
El científico londinense investiga terapias contra el envejecimiento factibles, asegura, en 25 o 30 años.

En el futuro previsto por Aubrey de Grey (Londres, 1963) no hay ni cáncer, ni infartos ni ninguna enfermedad mortal, sino una panoplia de terapias reparadoras que serán capaces de revertir el proceso de envejecimiento. "Los humanos --repite con insistencia-- vivirán 1.000 años en una especie de eterna juventud".

Con una barba kilométrica y aspecto juvenil, De Grey es un científico pintoresco que lo último que provoca es indiferencia. Unos se refieren a él como el gurú del antienvejecimiento, mientras que otros lo califican de personaje excéntrico propio del universo de Tolkien. La semana pasada estuvo en Barcelona invitado por la Fundación La Caixa para impartir una conferencia.

Sus teorías pueden resultar complejas, pero no su objetivo: "El envejecimiento es una enfermedad que causa dolor y mata --explica en una entrevista--. ¿Por qué no lo erradicamos?" Y, puestos a pedir, ¿por qué no 2.000 años de vida? "Mil años es obviamente un cálculo aproximado --afirma el gerontólogo--. Aunque dejemos de morir por causas naturales, nada garantiza que no vayamos a sufrir un atropello o un accidente mortal. Mil años es hoy en día la posibilidad media que tenemos de sucumbir a una muerte violenta".

El científico encabeza la Methuselah Foundation y un programa llamado SENS (www.sens.org), sufragado por particulares, cuyo objetivo es investigar terapias contra el envejecimiento. Según De Grey, todas las lesiones causadas por el paso de los años se podrían reparar. "El envejecimiento está formado por diferentes lesiones, clasificables en siete tipos, que se acumulan en el cuerpo y que pueden ser tratadas separadamente aunque se manifiesten de forma simultánea". En alguna de las siete estrategias de SENS se está cerca de hallar tratamiento, pero asume que en otras pueden pasar décadas, como evitar las mutaciones en el ADN que causa el cáncer. "Es la parte más dificil porque la evolución está de su parte. Mientras que otros aspectos del envejecimiento son estáticos, el cáncer evoluciona constantemente".

En la vida futura imaginada por De Grey no se alargan todas las edades de una manera proporcional. Seguirá habiendo bebés, niños y jóvenes, pero cuando se alcance la madurez ya no se envejecerá más. "Podremos permanecer en el estado físico de los 25 o 30 años tanto tiempo como vivamos --dice--. Nunca tendremos el declive que se produce a partir de entonces". Para mantenerse a punto, eso sí, los hombres pasarán cada 5 o 10 años una especie de ITV que les sustituirá tejidos u órganos envejecidos. "Fuimos diseñados para vivir 80 o 100 años, pero, como si fuéramos un coche al que se le van cambiando las piezas, lograremos vivir mucho más".

"Creo que tenemos un 50% de probabilidades de lograr el objetivo en 25 o 30 años, siempre y cuando la investigación esté bien financiada y se empiece pronto. Si no hay suerte, está claro que podrían ser 100 años, pero yo soy optimista: los niños actuales igual lo disfrutan". No fumar, cuidar el peso, hacer ejercicio y otros factores ligados al estilo de vida ayudan a prolongar la vida y a acercarla al máximo potencial, explica De Grey. Sin embargo, aunque ya se ha logrado duplicar la longevidad de ratones mediante dietas hipocalóricas y medicina regenerativa, al investigador no le apasiona esa línea. Con una vida saludable, insiste "solo podremos llegar a 120 o 140 años".

"Hay cosas que causan lesiones que no son negociables, que no las podemos evitar. Por ejemplo, hemos de respirar aunque eso dé alas inevitablemente a la oxidación y los radicales libres". "Es posible que parte del trabajo consista en ingeniería de tejidos y en creación de órganos de forma artificial --prosigue--, pero yo creo que la mayor parte de las terapias no utilizarán cirugía. Un ejemplo serían las células madre que son inyectadas en la sangre y que se dirigen al órgano correcto para hacer una reparación". O también los genes creados por ingeniería que incluyen información para reparar órganos sin tener que cambiarlos.

En su opinión, el envejecimiento no tiene ninguna función en la evolución. "No es necesario --resume--. En la naturaleza, ningún animal llega a viejo porque antes muere de hambre o a manos de un depredador". De hecho, podría decirse que envejecer es un invento humano. Por cierto, ¿qué haremos con tantos años de tiempo libre? "No tengo ni idea --concluye--, pero si he de elegir entre tener morir de cáncer o aburrirme, prefiero lo segundo".

sábado, 27 de diciembre de 2008

Estimulando el Cerebro: Técnica Fosfénica 2

Los investigadores de la Universidad de Auckland, en Nueva Zelanda, y de la Academia Sahlgrenska, en Suecia, demostraron la existencia de células madre en ciertas zonas del cerebro, justamente debajo de cavidades llenas de líquido céfalo-raquídeo, denominadas ventrículos.

Este grupo de investigadores internacionales dijo haber descubierto un tipo de neurona que se regenera en forma continua en los seres humanos.


Los expertos identificaron un grupo de células especiales que "migran" y crean nuevas células nerviosas en la parte del cerebro responsable del sentido del olfato.


Los científicos señalan que los resultados del estudio, publicado en la revista científica Science, abren la posibilidad para otras investigaciones en torno a la reparación del cerebro como, por ejemplo, en el caso de pacientes con la enfermedad de Alzheimer.


Podemos estimular la regeneración cerebral


Desde muy antiguo, los yoguis identificaron esa zona con el nombre de punto "Kutashta", un verdadero "nudo" de glándulas, líquido cefalo-raquídeo y estructuras nerviosas centrales.

Esta región era considerada la "raíz" de los centros de energía (chakras) superiores, y su estímulo era el puente para alcanzar nuevos niveles de funcionamiento cerebral y consciencia.


Dentro de la Técnica Fosfénica existe un ejercicio específico, desarrollado por el Dr Lefebure para lograr ese estímulo.

Veamos cómo realizarla:


  • Seguiremos las instrucciones de la entrada anterior para crear un fosfeno.

  • Fijamos nuestra vista en la fuente lumínica.

  • Durante todo el tiempo de práctica utilizamos la respiración rítmica que haremos de la siguiente manera: Usamos una respiración lenta y profunda de Tres Tiempos (Inhalación, retención del aire, exhalación). Cada tiempo debe ser de igual duración, para eso hacemos un conteo mental, por ejemplo hasta 6, y lo repetimos en los tiempos siguientes. Este conteo puede ajustarse levemente de respiración en respiración, por ejemplo en la próxima respiración quizás podamos extenderlo a 7 u 8.

  • La clave del ejercicio es la siguiente: Llevar el fosfeno al centro de nuestra cabeza mientras realizamos la respiración rítmica. Lo mantenemos allí hasta que desaparezca, y volvemos a hacerlo un total de tres veces como mínimo.

La técnica produce un estímulo específico predisponiendo a la multiplicación de nuestras neuronas y activando nuevas funciones que estaban dormidas en nuestro cerebro.


Esto sin duda se reflejará en nuestras capacidades cerebrales totales.

Desarrollo Mental: La Técnica Fosfénica

El FOSFENISMO es un conjunto de técnicas para aumentar las capacidades cerebrales mediante un método basado en reacciones fisiológicas: LOS FOSFENOS, que se obtienen con cortas observaciones de una fuente luminosa adecuada y que persisten durante tres minutos.

Las técnicas fosfénicas permiten restablecer el equilibrio entre los dos hemisferios y así amplificar las capacidades cerebrales en su conjunto.


Cuando se asocia el fosfeno a cualquier ejercicio tradicional o a cualquier ejercicio moderno de desarrollo individual, multiplicamos sus efectos en proporciones considerables.


De esa manera, obtenemos el desarrollo de la memoria, de la atención, de la inteligencia, de la iniciativa y de la creatividad, lo que hace del método un maravilloso instrumento pedagógico.


Las técnicas fosfénicas constituyen un verdadero acelerador de los procesos mentales.

Nos permiten tener una acción directa sobre nuestro propio pensamiento, sobre su contenido, su calidad y su organización, pues optimizan el rendimiento, la reflexión y todo el trabajo intelectual.


Los fosfenos fueron el comienzo de todos los descubrimientos del Doctor LEFEBURE.

En 1959, siendo médico del Servicio de Salud escolar, el Doctor Francis LEFEBURE descubrió y analizó la acción dinamizante de la luz sobre todas las funciones cerebrales.

Su método se basa en los "fosfenos", es decir, las manchas multicolores que persisten en la oscuridad durante tres minutos, tras mirar fijamente una fuente luminosa durante unos treinta segundos.


El extraordinario descubrimiento del Doctor LEFEBURE es que LA MEZCLA DE UN PENSAMIENTO CON EL FOSFENO TRANSFORMA LA ENERGÍA LUMINOSA EN ENERGÍA MENTAL. Los fosfenos provocan pues, el desarrollo de la memoria, de la inteligencia, de la atención de la creatividad y de la intuición.


LOS ESTUDIANTES se dan cuenta que la asimilación es más rápida y que se nota su efecto sobre la comprensión. Las ideas se estructuran mejor.


Las personas que necesitan RETOMAR LOS ESTUDIOS tras un largo período de inactividad intelectual, verificarán rápidamente que su concentración mejora, que retienen mejor las materias y que trabajan más deprisa.


LOS ADULTOS pueden obtener igualmente numerosas ventajas: la memoria se ve estimulada, la confianza aumenta y se desarrolla la creatividad. La resistencia nerviosa y física crecen, lo que permite enfrentarse al estrés y a las tensiones.


El Fosfenismo no es solamente un método que permite hacer más eficazmente un trabajo, es sobre todo una técnica que verdaderamente logra la expansión de la personalidad, con total independencia.


El efecto de la Mezcla Fosfénica sobre el sueño es notable; muchos insomnios se curan así. Los sueños se vuelven más coloreados, más lógicos y conscientes.


El efecto sobre la vista es muy favorable e incluso especialmente eficaz, tanto cerebralmente como para la salud del ojo.


Las personas de edad pueden incluso lograr un rejuvenecimiento cerebral.


Una Introducción Sencilla a la Técnica Fosfénica


Para la técnica básica necesitamos una fuente de luz pequeña. Puede ser una vela (tradicional en el yoga) o una lámpara de luminosidad muy baja (la más baja posible, o sino nos cubrimos los ojos con una tela de tejido abierto y los mantenemos cerrados todo el tiempo- ver imagen), ya que debemos fijar la vista allí durante algunos segundos. En caso de elegir una lámpara, el bulbo debe ser blanco y liso, sin ninguna marca en particular.


En un espacio en penumbras (no hace falta oscuridad total) fijamos nuestros ojos en la fuente lumínica durante treinta segundos a un minuto aproximadamente. Luego los cerramos y nos concentramos en la imagen luminosa que quedó grabada en nuestra retina. Eso es un fosfeno. Dura aproximadamente unos tres minutos hasta que desaparece. Repetimos el procedimiento anterior dos o tres veces más como mínimo.
En caso de utilizar una vela, conviene girar la posición del cuerpo cuando cerramos los ojos para que el fosfeno no quede "interferido" con la luminosidad que pueda filtrarse a través de los párpados.
Si es una lámpara, conviene apagarla cuando realizamos el fosfeno. Si esto no fuera posible, tomaremos la misma precaución que con la vela.


Algunas aplicaciones:


- Para el Desarrollo de la Creatividad: Nos concentramos en el fosfeno y dejamos que vayan fluyendo imágenes libremente, como si estuviéramos realizando la técnica de la Corriente de Imágenes. La diferencia es que en este caso las imágenes serán más vívidas, y el estímulo del cerebro es directo a través de la luz.


- Para la Memoria: Cuando tenemos el fosfeno, visualizamos lo que queremos recordar como si estuviera escrito sobre él (ver imagen). Podemos ubicar un mapa mental, una fórmula matemática, un mapa geográfico, etc. Esto fija los datos en la memoria con facilidad.


- Para Mejorar el aprendizaje: Mientras estudiamos, nos detenemos cada 10 o 15 minutos y realizamos un fosfeno. Esto descansa las neuronas, afirma los datos y refresca nuestra retentiva.


-Para el Desarrollo Personal: La técnica fosfénica se puede combinar con cualquier otra técnica de desarrollo personal para potenciar los resultados. Por ejemplo, realizamos un fosfeno y en ese momento practicamos afirmaciones, visualizaciones, autohipnosis, programación mental, etc.


Por último sólo cabe agregar que la técnica fosfénica es muy adecuada para el tratamiento de la depresión y los estados melancólicos.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

La física cuántica confirma que creamos nuestra realidad

La física moderna dice “tú si puedes”

Durante décadas, los poderes de la mente han sido cuestiones asociadas al mundo “esotérico”, cosas de locos. La mayor parte de la gente desconoce que la mecánica cuántica, es decir, el modelo teórico y práctico dominante hoy día en el ámbito de la ciencia, ha demostrado la interrelación entre el pensamiento y la realidad. Que cuando creemos que podemos, en realidad, podemos. Sorprendentes experimentos en los laboratorios más adelantados del mundo corroboran esta creencia.

El estudio sobre el cerebro ha avanzado mucho en las últimas décadas mediante las “tomografías”. Conectando electrodos a este órgano, se determina donde se produce cada una de las actividades de la mente. La fórmula es bien sencilla: se mide la actividad eléctrica mientras se produce una actividad mental, ya sea racional, como emocional, espiritual o sentimental y así se sabe a qué área corresponde esa facultad.

Estos experimentos en neurología han comprobado algo aparentemente descabellado: cuando vemos un determinado objeto aparece actividad en ciertas partes de nuestro cerebro… pero cuando se exhorta al sujeto a que cierre los ojos y lo imagine, la actividad cerebral es ¡idéntica! Entonces, si el cerebro refleja la misma actividad cuando “ve” que cuando “siente”, llega la gran pregunta: ¿cuál es la Realidad? “La solución es que el cerebro no hace diferencias entre lo que ve y lo que imagina porque las mismas redes neuronales están implicadas; para el cerebro, es tan real lo que ve como lo que siente”, afirma el bioquímico y doctor en medicina quiropráctica, Joe Dispenza en el libro “¿y tú qué sabes?”. En otras palabras, que fabricamos nuestra realidad desde la forma en que procesamos nuestras experiencias, es decir, mediante nuestras emociones.

La farmacia del cerebro

En un pequeño órgano llamado hipotálamo se fabrican las respuestas emocionales. Allí, en nuestro cerebro, se encuentra la mayor farmacia que existe, donde se crean unas partículas llamadas “péptidos”, pequeñas secuencias de aminoácidos que, combinadas, crean las neurohormonas o neuropéptidos. Ellas son las responsables de las emociones que sentimos diariamente. Según John Hagelin, profesor de física y director del Instituto para la ciencia, la tecnología y la política pública de la Universidad Maharishi, dedicado al desarrollo de teorías del campo unificado cuántico: “hay química para la rabia, para la felicidad, para el sufrimiento, la envidia…”

En el momento en que sentimos una determinada emoción, el hipotálamo descarga esos péptidos, liberándolos a través de la glándula pituitaria hasta la sangre, que conectará con las células que tienen esos receptores en el exterior. El cerebro actúa como una tormenta que descarga los pensamientos a través de la fisura sináptica. Nadie ha visto nunca un pensamiento, ni siquiera en los más avanzados laboratorios, pero lo que sí se ve es la tormenta eléctrica que provoca cada mentalismo, conectando las neuronas a través de las “fisuras sinápticas”.

Cada célula tiene miles de receptores rodeando su superficie, como abriéndose a esas experiencias emocionales. Candance Pert, poseedora de patentes sobre péptidos modificados y profesora en la universidad de medicina de Georgetown, lo explica así: “Cada célula es un pequeño hogar de conciencia. Una entrada de un neuropéptido en una célula equivale a una descarga de bioquímicos que pueden llegar a modificar el núcleo de la célula”.

Nuestro cerebro crea estos neuropéptidos y nuestras células son las que se acostumbran a “recibir” cada una de las emociones: ira, angustia, alegría, envidia, generosidad, pesimismo, optimismo… Al acostumbrarse a ellas, se crean hábitos de pensamiento. A través de los millones de terminaciones sinápticas, nuestro cerebro está continuamente recreándose; un pensamiento o emoción crea una nueva conexión, que se refuerza cuando pensamos o sentimos “algo” en repetidas ocasiones. Así es como una persona asocia una determinada situación con una emoción: una mala experiencia en un ascensor, como quedarse encerrado, puede hacer que el objeto “ascensor” se asocie al temor a quedarse encerrado. Si no se interrumpe esa asociación, nuestro cerebro podría relacionar ese pensamiento-objeto con esa emoción y reforzar esa conexión, conocida en el ámbito de la psicología como “fobia” o “miedo”.

Todos los hábitos y adicciones operan con la misma mecánica. Un miedo (a no dormir, a hablar en público, a enamorarse) puede hacer que recurramos a una pastilla, una droga o un tipo de pensamiento nocivo. El objetivo inconsciente es “engañar” a nuestras células con otra emoción diferente, generalmente, algo que nos excite, “distrayéndonos” del miedo. De esta manera, cada vez que volvamos a esa situación, el miedo nos conectará, inevitablemente, con la “solución”, es decir, con la adicción. Detrás de cada adicción (drogas, personas, bebida, juego, sexo, televisión) hay pues un miedo insertado en la memoria celular.

La buena noticia es que, en cuanto rompemos ese círculo vicioso, en cuanto quebramos esa conexión, el cerebro crea otro puente entre neuronas que es el “pasaje a la liberación”. Porque, como ha demostrado el Instituto Tecnológico de Massachussets en sus investigaciones con lamas budistas en estado de meditación, nuestro cerebro está permanentemente rehaciéndose, incluso, en la ancianidad. Por ello, se puede desaprender y reaprender nuevas formas de vivir las emociones.

Mente creadora

Los experimentos en el campo de las partículas elementales han llevado a los científicos a reconocer que la mente es capaz de crear. En palabras de Amit Goswani, profesor de física en la universidad de Oregón, el comportamiento de las micropartículas cambia dependiendo de lo que hace el observador: “cuando el observador mira, se comporta como una onda, cuando no lo hace, como una partícula”. Ello quiere decir que las expectativas del observador influyen en la Realidad de los laboratorios… y cada uno de nosotros está compuestos de millones de átomos.

Traducido al ámbito de la vida diaria, esto nos llevaría a que nuestra Realidad es, hasta cierto punto, producto de nuestras propias expectativas. Si una partícula (la mínima parte de materia que nos compone) puede comportarse como materia o como onda… Nosotros podemos hacer lo mismo.

La realidad molecular

Los sorprendentes experimentos del científico japonés Masaru Emoto con las moléculas de agua han abierto una increíble puerta a la posibilidad de que nuestra mente sea capaz de crear la Realidad. “Armado” de un potente microscopio electrónico con una diminuta cámara, Emoto fotografió las moléculas procedentes de aguas contaminadas y de manantial. Las metió en una cámara frigorífica para que se helaran y así, consiguió fotografiarlas. Lo que encontró fue que las aguas puras creaban cristales de una belleza inconmensurable, mientras que las sucias, sólo provocaban caos. Más tarde, procedió a colocar palabras como “Amor” o “Te odio”, encontrando un efecto similar: el amor provocaba formas moleculares bellas mientras que el odio, generaba caos.

Por último, probó a colocar música relajante, música folk y música thrash metal, con el resultado del caos que se pudieron ver en las fotografías.

La explicación biológica a este fenómeno es que los átomos que componen las moléculas (en este caso, los dos pequeños de Hidrógeno y uno grande de Oxígeno) se pueden ordenar de diferentes maneras: armoniosa o caóticamente. Si tenemos en cuenta que el 80% de nuestro cuerpo es agua, entenderemos cómo nuestras emociones, nuestras palabras y hasta la música que escuchamos, influyen en que nuestra realidad sea más o menos armoniosa. Nuestra estructura interna está reaccionando a todos los estímulos exteriores, reorganizando los átomos de las moléculas.

El valioso vacío atómico

Aunque ya los filósofos griegos especularon con su existencia, el átomo es una realidad científica desde principios de siglo XX. La física atómica dio paso a la teoría de la relatividad y de ahí, a la física cuántica. En las escuelas de todo el mundo se enseña hoy día que el átomo está compuesto de partículas de signo positivo (protones) y neutras (neutrones) en su núcleo y de signo negativo (electrones) girando a su alrededor. Su organización recuerda extraordinariamente a la del Universo, unos electrones (planetas) girando alrededor de un sol o núcleo (protones y neutrones). Lo que la mayoría desconocíamos es que la materia de la que se componen los átomos es prácticamente inexistente. En palabras de William Tyler, profesor emérito de ingeniería y ciencia de la materia en la universidad de Stanford, “la materia no es estática y predecible. Dentro de los átomos y moléculas, las partículas ocupan un lugar insignificante: el resto es vacío”.

En otras palabras, que el átomo no es una realidad terminada sino mucho más maleable de lo que pensábamos. El físico Amit Goswani es rotundo: “Heinsenberg, el codescubridor de la mecánica cuántica, fue muy claro al respecto; los átomos no son cosas, son TENDENCIAS. Así que, en lugar de pensar en átomos como cosas, tienes que pensar en posibilidades, posibilidades de la consciencia. La física cuántica solo calcula posibilidades, así que la pregunta viene rápidamente a nuestras mentes, ¿quién elige de entre esas posibilidades para que se produzca mi experiencia actual? La respuesta de la física cuántica es rotunda: La conciencia está envuelta, el observador no puede ser ignorado”.

¿Qué realidad prefieres?

El ya famoso experimento con la molécula de fullerano del doctor Anton Zeillinger, en la Universidad de Viena, testificó que los átomos de la molécula de fullerano (estructura atómica que tiene 60 átomos de cárbón) eran capaces de pasar por dos agujeros simultáneamente. Este experimento “de ciencia ficción” se realiza hoy día con normalidad en laboratorios de todo el mundo con partículas que han llegado a ser fotografiadas. La realidad de la bilocación, es decir, que “algo” pueda estar en dos lugares al mismo tiempo, es algo ya de dominio público, al menos en el ámbito de la ciencia más innovadora. Jeffrey Satinover, ex presidente de la fundación Jung de la universidad de Harvard y autor de libros como “El cerebro cuántico” y “El ser vacío”, lo explica así: “ahora mismo, puedes ver en numerosos laboratorios de Estados Unidos, objetos suficientemente grandes para el ojo humano, que están en dos lugares al mismo tiempo, e incluso se les puede sacar fotografías. Yo creo que mucha gente pensará que los científicos nos hemos vuelto locos, pero la realidad es así, y es algo que todavía no podemos explicar”.

Quizás porque algunos piensen que la gente “de a pie” no va a comprender estos experimentos, los científicos todavía no han conseguido alertar a la población de las magníficas implicaciones que eso conlleva para nuestras vidas, aunque las teorías anejas sí forman parte ya del dominio de la ciencia divulgativa.

Seguramente la teoría de los universos paralelos, origen de la de la “superposición cuántica”, es la que ha conseguido llegar mejor al gran público. Lo que viene a decir es que la Realidad es un número “n” de ondas que conviven en el espacio-tiempo como posibilidades, hasta que UNA se convierte en Real: eso será lo que vivimos. Somos nosotros quienes nos ocupamos, con nuestras elecciones y, sobre todo, con nuestros pensamientos (“yo sí puedo”, “yo no puedo”) de encerrarnos en una realidad limitada y negativa o en la consecución de aquellas cosas que soñamos. En otras palabras, la física moderna nos dice que podemos alcanzar todo aquello que ansiamos (dentro de ese abanico de posibilidades-ondas, claro).

En realidad, los descubrimientos de la física cuántica vienen siendo experimentados por seres humanos desde hace milenios, concretamente, en el ámbito de la espiritualidad. Según el investigador de los manuscritos del Mar Muerto, Greg Braden, los antiguos esenios (la comunidad espiritual a la que, dicen, perteneció Jesucristo) tenían una manera de orar muy diferente a la actual. En su libro “El efecto Isaías: descodificando la perdida ciencia de al oración y la plegaria”, Braden asegura que su manera de rezar era muy diferente a la que los cristianos adoptarían. En lugar de pedir a Dios “algo”, los esenios visualizaban que aquello que pedían ya se había cumplido, una técnica calcada de la que hoy se utiliza en el deporte de alta competición, sin ir más lejos. Seguramente, muchos han visto en los campeonatos de atletismo cómo los saltadores de altura o pértiga realizan ejercicios de simulación del salto: interiormente se visualizan a sí mismos, ni más ni menos que realizando la proeza. Esta técnica procede del ámbito de la psicología deportiva, que ha desarrollado técnicas a su vez recogidas del acervo de las filosofías orientales. La moderna Programación Neurolingüística, usada en el ámbito de la publicidad, las relaciones públicas y de la empresa en general, coincide en recurrir al tiempo presente y a la afirmación como vehículo para la consecución de los logros. La palabra sería un paso más adelante en la creación de la Realidad, por lo que tenemos que tener cuidado con aquello que decimos pues, de alguna manera, estamos atrayendo esa realidad.

La búsqueda científica del alma

En las últimas décadas, los experimentos en el campo de la neurología han ido encaminados a encontrar donde reside la conciencia. Fred Alan Wolf, doctor en física por la universidad UCLA, filósofo, conferenciante y escritor lo explica así en “¿Y tú qué sabes?” de la que se espera la segunda parte en pocos meses: “Los científicos hemos tratado de encontrar al observador, de encontrar la respuesta a quién está al mando del cerebro: sí, hemos ido a cada uno de los escondrijos del cerebro a encontrar el observador y no lo hemos hallado; no hemos encontrado a nadie dentro del cerebro, nadie en las regiones corticales del cerebro pero todos tenemos esa sensacion de ser el observador”. En palabras de este científico, las puertas para la existencia del alma están abiertas de par en par: “Sabemos lo que el observador hace pero no sabemos quién o qué cosa es el observador”.

Hoy recuperadas por la física cuántica, muchas de estas afirmaciones eran conocidas en la Antigüedad, como en el caso del “Catecismo de la química superior”, de Karl von Eckartshausen.

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Cuadro 1 Nuestro cerebro: un ordenador que procesa información

A cada segundo, en una vida como la moderna llena de estímulos: nos bombardean enormes cantidades de información. El cerebro solo procesa una mínima cantidad de ella: 400 mil millones de bits de información por segundo. Los estudios científicos han demostrado que sólo somos conscientes de 2.000 mil de esos bits, referidos al medio ambiente, el tiempo y nuestro cuerpo. Así pues, lo que consideramos la Realidad, es decir, aquello que vivimos, es sólo una mínima parte de lo que en realidad está ocurriendo. ¿Cómo se filtra toda esa información?

A través de nuestras creencias: El modelo de lo que creemos acerca del mundo, se construye desde lo que sentimos en nuestro interior y de nuestras ideas. Cada información que recibimos del exterior se procesa desde las experiencias que hemos tenido y nuestra respuesta emocional procede de estas memorias. Por eso, los malos recuerdos nos impulsan a caer en los mismos errores.

Cuadro 2: Cómo romper con esos malos hábitos del pensamiento

El cerebro crea esas redes a partir de la memoria: ideas, sentimientos, emociones. Cada asociación de ideas o hechos, incuba un pensamiento o recuerdo en forma de conexión neuronal, que desemboca en recuerdos por medio de la memoria asociativa. A una sensación o emoción similar, reaparecerá ese recuerdo en forma de idea o pensamiento. Hay gente que conecta “amor” con “decepción” o “engaño”, así que cuando vaya a sentir amor, la red neuronal conectará con la emoción correspondiente a cómo se sintió la última vez que lo sintió: ira, dolor, rabia, etc. Según Joe Dispenza “si practicamos una determinada respuesta emocional, esa conexión sináptica se refuerza y se refuerza. Cuando aprendemos a “observar” nuestras reacciones y no actuamos de manera automática, ese modelo se rompe”. Así pues, aprender a “ver” esas asociaciones es la mejor manera de evitar que se repitan: la llave es la consciencia.

Cuadro 3: La mecánica de la erección

La mejor metáfora del pensamiento creador es el miembro masculino. Una sola fantasía sexual, es decir, un pensamiento erótico, es capaz de producir una erección, con toda la variedad de glándulas endocrinas y hormonas que participan en ello. Nada hay fuera de la mente del hombre pero, sin embargo, se produce un torbellino hormonal que desemboca en un hecho físico palpable. En el lado femenino, también el poder del pensamiento asociado al erotismo se convierte a menudo en hechos físicos, demostrando la capacidad del pensamiento para crear situaciones placenteras… o adictivas. Los más firmes defensores del poder de la visualización llegan a proponer que se puede obtener a través de ella casi todo lo que deseamos.

miércoles, 27 de agosto de 2008

El enfoque sistémico

El concepto de sistema arranca del problema de las partes y el todo, ya discutido en la antigüedad por Hesíodo (siglo VIII a. C.) y Platón (siglo IV a. C.) Sin embargo, el estudio de los sistemas como tales no preocupa hasta la Segunda Guerra Mundial, cuando se pone de relieve el interés del trabajo interdisciplinar y la existencia de analogías (isomorfismos) en el funcionamiento de sistemas biológicos y automáticos. Este estudio tomaría carta de naturaleza cuando, en los años cincuenta, L. von Bertalanffy propone su Teoría General de Sistemas.

La aparición del enfoque de sistemas tiene su origen en la incapacidad manifiesta de la ciencia para tratar problemas complejos. El método científico, basado en reduccionismo, repetitividad y refutación, fracasa ante fenómenos muy complejos por varios motivos:

* El número de variables interactuantes es mayor del que el científico puede controlar, por lo que no es posible realizar verdaderos experimentos
* La posibilidad de que factores desconocidos influyan en las observaciones es mucho mayor
* Como consecuencia, los modelos cuantitativos son muy vulnerables

El problema de la complejidad es especialmente patente en las ciencias sociales, que deben tratar con un gran número de factores humanos, económicos, tecnológicos y naturales fuertemente interconectados. En este caso la dificultad se multiplica por la imposibilidad de llevar a cabo experimentos y por la propia intervención del hombre como sujeto y como objeto (racional y libre) de la investigación.

La mayor parte de los problemas con los que tratan las ciencias sociales son de gestión: organización, planificación, control, resolución de problemas, toma de decisiones, etc. En nuestros días estos problemas aparecen por todas partes: en la administración, la industria, la economía, la defensa, la sanidad, etc.

Así, el enfoque de sistemas aparece para abordar el problema de la complejidad a través de una forma de pensamiento basada en la totalidad y sus propiedades que complementa el reduccionismo científico.

Véase una excelente presentación de las ideas de sistemas en "Systems Thinking, Systems Practice" (P. Checkland, Wiley, 1999).

Lord Rutherford pronunció la frase que refleja más claramente el éxito del método científico reduccionista durante el primer tercio de este siglo: "Hay Física y hay coleccionismo de sellos". El objetivo último era explicar cualquier fenómeno natural desde el punto de vista de la Física.

Fueron los biólogos quienes se vieron en primer lugar en la necesidad de pensar en términos de totalidades. El estudio de los seres vivos exigía considerar a éstos como una jerarquía organizada en niveles, cada uno más complejo que el anterior. En cada uno de estos niveles aparecen propiedades emergentes que no se pueden explicar a partir de los componentes del nivel inferior, sencillamente porque se derivan de la interacción y no de los componentes individuales.

En los años cuarenta comienza un vivo interés por los estudios interdisciplinares con el fin de explorar la tierra de nadie existente entre las ciencias establecidas. Estos estudios ponen de manifiesto la existencia de analogías (más bien isomorfismos) en la estructura y comportamiento de sistemas de naturaleza muy distinta (sistemas biológicos, mecánicos, eléctricos, etc.). Así es como Wiener y Bigelow descubren la ubicuidad de los procesos de realimentación, en los que informaciones sobre el funcionamiento de un sistema se transmiten a etapas anteriores formando un bucle cerrado que permite evaluar el efecto de las posibles acciones de control y adaptar o corregir el comportamiento del sistema. Estas ideas constituyen el origen de la Cibernética, cuyo objeto es el estudio de los fenómenos de comunicación y control, tanto en seres vivos como en máquinas.

Un concepto previo al de comunicación es el de información. Los trabajos en este campo de Wiener y especialmente de Shannon llevaron a establecer una teoría estadística de la información.

En esta misma década, von Bertalanffy proponía los fundamentos de una Teoría de Sistemas Generales y en 1954 se crea la Sociedad para la Investigación de Sistemas Generales. El programa de la sociedad era el siguiente:

1. Investigar el isomorfismo de conceptos, leyes y modelos en varios campos, y promover transferencias útiles de un campo a otro
2. Favorecer el desarrollo de modelos teóricos adecuados en aquellos campos donde faltaran
3. Reducir en lo posible la duplicación de esfuerzo teórico en campos distintos
4. Promover la unidad de la ciencia, mejorando la comunicación entre los especialistas

El objetivo último de von Bertalanffy, el desarrollo y difusión de una única meta-teoría de sistemas formalizada matemáticamente, no ha llegado a cumplirse. En su lugar, de lo que podemos hablar es de un enfoque de sistemas o un pensamiento sistémico que se basa en la utilización del concepto de sistema como un todo irreducible.

La Teoría “M”

Nuestro Universo no es el único, nuestro Universo podría ser como una burbuja que flota en un océano de burbujas

Existe un dicho popular que dice, “yo como Santo Tomás hasta no ver no creer”, esto resulta muy evidente dado que percibimos nuestro mundo, nuestro entorno a través de nuestros cinco sentidos (olfato, gusto, tacto…), y esto lo entendemos así desde pequeños, pero qué pensaría usted amable lector si esto ya no fuera tan evidente, si esto ya no fuese el razonamiento a seguir, si algo nos confrontara con nuestra percepción y nuestra forma de analizar las cosas ¿lo aceptaría usted?

Vamos juntos a explorar lo que hoy en día la comunidad científica está cuestionándose y que está causando gran alboroto, nuevas ideas y teorías reveladoras están debatiéndose en la mesa y al parecer esto es solo el inicio.

La existencia de otros lugares más allá de nuestros sentidos, no ha sido algo ajeno a los físicos, a los matemáticos y a los cosmólogos, de hecho por cientos de años o quizás miles de años, esta es una de las interrogantes que más ha intrigado no sólo a los científicos sino a la gente en general. Los recientes descubrimientos y los hallazgos arqueológicos son testimonio de esto.

Diferentes religiones a lo largo de este tiempo han supuesto la existencia de seres en esos mundos ocultos, sin embargo la ciencia se ha mantenido al margen… al menos hasta ¡hace poco tiempo!

Albert Einstein, reconocido científico, y precursor de la famosa teoría de la relatividad, tuvo después de la Segunda Guerra Mundial la enorme inquietud por concebir una teoría capaz de explicar todo en el Universo es decir, una Teoría Unificadora, y que los físicos llamaron “La Teoría del Todo”, desafortunadamente muere sin haber dado respuesta a su grandiosa idea.

A partir de los años 20, los científicos buscaban la ubicación exacta de los electrones, después de varios intentos fallidos llegaron a la conclusión que esto era imposible. Esta idea predominó en los años subsecuentes sin embargo, después de haber obtenido algunos avances fue en los 80’s que se concretó una idea atrevida, la cual tenía que ver con las Cuerdas (objetos unidimensionales). Desde los inicios de la física, al menos de lo que se tiene registrado, se creyó que la materia estaba hecha de partículas sin embargo, con esta “nueva teoría” se piensa que la materia está hecha de pequeñas cuerdas, de ahí el nombre

Al tocar una cuerda de algún instrumento musical como la guitarra, se generan determinadas frecuencias, pero si se toca de otra manera (la cuerda) se obtienen otras frecuencias generándose así diferentes notas. De acuerdo a esto podemos decir que la naturaleza es como si estuviera hecha de notas musicales las cuales son generadas por estas cuerdas. El Universo es como una sinfonía y las leyes de la física son como una armonía de estas supercuerdas.

La Teoría de Cuerdas tuvo mucha aceptación y algunos científicos comenzaron a preguntarse, ¿porqué no se utiliza está teoría como una teoría básica y unificadora de la naturaleza? Siguiendo así con la idea original de Albert Einstein. En otras palabras, debía explicar nada más y nada menos que el origen del Universo.

Desde hace tiempo los científicos saben que todo comenzó con una explosión enorme, con el Big Bang. Hoy en día los cosmólogos han pulido esta Teoría del Big Bang, llevando la física hasta el nacimiento de la primeras galaxias con sus estrellas, tan es así que ahora se puede determinar con certeza que condiciones prevalecían en el Universo cuando este tenía mil millones de años, e inclusive cuando sólo existían algunos cuantos núcleos o más aún, justamente en el instante del Big Bang (10-35 segundos) lo cual es una cifra inimaginable.

Sin embargo, todo salió mal, después de un intento tras otro, no fue posible combinar ambas teorías, sino que además ambas teorías comenzaron a nulificarse. De igual forma, otro problema que surgió fue el hecho que no sólo existía una sola “teoría de cuerdas- TC” sino cinco. (llamadas por los físicos teorías cuánticas de la gravedad)

Por curioso que parezca, la teoría del Big Bang (como originalmente se concibió) no nos ofrecía respuestas acerca del origen del Universo, es más no nos decía ¿qué explotó? o ¿por qué explotó? o ¿qué paso después de la explosión? Nuestro Universo obedece a principios y leyes, donde estas leyes solo pueden ser escritas en el lenguaje de la matemática, ya que nuestros limitados sentidos son incapaces de percibirlas y mucho menos interpretarlas.

Continuando con nuestro relato, dado que las leyes de la física (como las que aprendemos en la escuela) colapsaron o se desmoronaron en el momento de la gran explosión (los científicos llaman a esto “singularidad”), no falto quién dijera que esto no era la Teoría del Todo llamándole la Teoría de la Nada, de manera irónica…

Al igual que la moda femenina, la comunidad científica por una razón u otra también sigue modas a través de los llamados gurus, quienes marcan las tendencias de hacia donde se deben desarrollar las nuevas teorías. Algo similar sucedió con una teoría que en su momento fue relegada o minimizada por los seguidores de la Teoría de Cuerdas. Michael Duff (Universidad de Michigan) junto con sus colaboradores propuso una teoría llamada la Teoría de la Supergravedad, la cual es muy similar a la TC excepto por el número de dimensiones en el Universo.

Vivimos en un mundo de tres dimensiones o tridimensional (adelante y atrás; arriba y abajo; derecha e izquierda), al menos eso es lo que percibimos, sin embargo Einstein sugirió en sus trabajos que el tiempo era una cuarta dimensión, luego otros físicos sugirieron una quinta dimensión, luego una sexta y así sucesivamente, todas estas dimensiones extras son algo que no podemos percibir con nuestros limitados sentidos, la mayoría son consideradas de un tamaño muy pero muy pequeño, sin embargo, los científicos pensaron que realmente debían existir. La TC sugería diez dimensiones. Mediante cálculos matemáticos los científicos encontraron que una cuerda al vibrar necesita un espacio décadimensional (diez dimensiones, nueve espaciales y un tiempo), mientras que a diferencia de esto la Teoría de la Supergravedad planteaba once dimensiones, esta controversia causó una batalla entre quienes estaban a favor de las diez dimensiones (la mayoría) y quienes lo estaban con la onceava dimensión (un pequeño grupo). Debido a que una “teoría unificadora” no podía venir de cinco teorías diferentes (teorías de cuerdas), pese algunos científicos conservadores y después de varios años, esta controversia poco a poco fue diezmando hasta que la balanza fue inclinándose hacia la onceava dimensión.

Una vez aceptado este hecho, de pronto estas cinco teorías parecían unificarse al incluir esta onceava dimensión, es decir resultaron ser simples manifestaciones de otra teoría fundamental, algo totalmente diferente y nuevo.

Si antes se consideraba que los componentes esenciales de toda la materia que conforma al Universo estaba formada por estas diminutas e invisibles cuerdas, ahora con la incorporación de esta onceava dimensión, parecería como si todas estas cuerdas se estiraran, se conectaran y se combinaran para formar entre si una membrana, una membrana que conforma a nuestro Universo, por lo cual surgió así una nueva teoría llamada la Teoría de las Membranas o simplemente “La Teoría M”.

Algunos la llaman, la Teoría madre (por ser la teoría de todas las cuerdas), la teoría mágica, misteriosa, majestuosa etc. Esto nos lleva a un lugar donde todas las leyes del sentido común ya no son posibles, y tienen que ser abandonadas. Las membranas son infinitamente largas pero con una distancia muy corta a lo ancho (cuyo valor se estimó en un trillonésimo de un milímetro= 10-20 mm = veinte ceros a la izquierda a partir del punto decimal). Hay un trillinésimo de milímetro desde cada punto de nuestro mundo tridimensional, para explicarlo mejor es una distancia tan corta pero tan corta que es más cerca que la distancia que hay de la ropa a nuestro cuerpo por eso es algo que no se puede percibir o se puede sentir. Como nadie podía imaginar como es esto, algunos especularon que podría ser como una fina hoja flotando en el aire, otros mencionaron que era algo parecido a una burbuja vibrante que vuela sin rumbo. Otros sugirieron membranas cilíndricas y hasta enlazadas (como una dona), otras tenían agujeros de diferentes formas. Con estas conjeturas se observo que estas membranas no sólo tenían la forma de burbuja o lámina, sino que tenían gran cantidad de diferentes branas de distintas dimensiones, llamadas D-branas, (inglés, D–brane) cada una de estas membranas era un posible Universo.,…en poco tiempo la onceava dimensión parecía estar atestada de innumerables membranas. Otro cuestionamiento que también surgió fue; ¿quién vive en la onceava dimensión?

La tierra nos atrae y al igual que a nosotros a toda aquella materia que se encuentra en ella (animales, barcos, balones,…), y el sentido común nos dice que esta fuerza debería ser muy grande, sin embargo podemos levantar objetos metálicos y pesados por medio de un imán, entonces surge aquí una pregunta, ¿porqué la gravedad es débil? si se supone que debería ser más fuerte, ya que proviene de nuestro planeta tierra. Pues bien, esta interrogante fue lo que planteó la científica Lisa Randall (Universidad Harvard), quién propuso que la aparente debilidad de la gravedad se debe a que su fuerza se distribuye no sólo en nuestro Universo sino en otras dimensiones, para esto se apoyo en la Teoría M. Partió del supuesto que la gravedad se filtraba desde nuestro Universo hacia un espacio “vacío” hasta llegar a la onceava dimensión, pero sus datos no concordaban, entonces planteó el problema al revés, es decir que desde esta onceava dimensión había una membrana donde parte la fuerza de gravedad (cuya fuerza es muy fuerte) y se filtra por las demás dimensiones hasta llegar a nuestro Universo, de tal forma que al llegar aquí solo es un tenue vestigio de esta. ¡Sus cálculos encajaron perfectamente!

Imaginemos que tenemos dos membranas, donde en una de ellas nos encontramos y en la otra existe otra materia, donde no se encuentran nuestras partículas, ni la materia que nos compone, ni otro tipo de elementos o fuerzas relacionados con nuestra membrana, en pocas palabras cada uno con propiedades distintas, pues bien de forma similar podemos decir que solo percibimos el extremo de la gravedad ya que la mayor parte se encuentra en ese Universo de otra dimensión. Es así como podría explicarse la fuerza de la gravedad al incorporar un “Universo Paralelo”. Esta idea abrió una caja de Pandora y físicos de todo el mundo comenzaron a estudiar diversos problemas desde la onceava dimensión, y cada vez que parecían tener la respuesta correcta otro Universo Paralelo surgía. Conforme más planteamientos se buscaban desde la onceava dimensión más Universos Paralelos surgían. Algunos otros plantearon la posibilidad de una membrana tridimensional latiendo desde el lado opuesto de la onceava dimensión, aunque en principio esto no fue bien recibido, con estos nuevos planteamientos esta idea sería otra vez reanalizada. Esto resultó tan inquietante que algunos científicos no dudaron en preguntarse, ¿es nuestro Universo el único?

Esto quiere decir que las partículas pueden estar en más de un solo lugar al mismo tiempo y la única explicación a esto es que las partículas no pueden existir solamente en nuestro Universo, también existen en otros Universos en donde hay un infinito número de estos Universos Paralelos. Superpuesto a lo que conocemos hay un Universo alternativo, para entender un poco mejor esto, es como tener por un lado al Presidente de nuestro país dando un discurso y por otro lado a un cantante de rock de moda dando un concierto (dos Universos Paralelos).

Quizás en un Universo el protón es inestable originando que los átomos se disuelvan, por lo tanto el ADN no puede formarse, teniéndose un Universo de electrones y electricidad, o de relámpagos y neutrones pero sin materia estable, los otros universos son paralelos al nuestro, quizás muy cercanos pero nunca los hemos percibido, podrían ser muy diferentes con otras leyes de la naturaleza, quizás no todos tengan vida pero sea cual sea la fracción de estos Universos con vida, si hay una cantidad aunque sea ínfima de esos universos entonces tenemos una cantidad infinita de universos que tienen civilizaciones, algunas de estas membranas tridimensionales podrían ser igual al nuestro pero quizás no nos encontramos ahí.

Pero esto no es todo, otra prueba que analizaron los físicos fue, si la Teoría M podría explicar la singularidad es decir, el origen del Big Bang.

Plantearse de nueva cuenta; ¿si hubo un comienzo? ¿existió el tiempo antes del Big Bang?, ¿de donde vino el universo?, ¿marcó la singularidad el comienzo de la gran explosión?, fue lo que inquietó al cosmólogo Neil Turok (Universidad Cambridge), el cual mencionó que era insatisfactorio marcar un punto (la gran explosión) y a partir de este considerar que todo comenzó, ignorando lo anterior, por lo tanto decía; si se logra traspasar está limitante se traspasaría a la “singularidad” dando origen a otra nueva teoría general del Universo (lo anterior puede interpretarse como ¿qué existió antes del Big Ban?). Fue cuando entonces en una conferencia Turok escuchó una propuesta interesante de Burt Ovrut la cual señalaba que la onceaba dimensión no era un lugar tranquilo y sereno como se pensaba antes del 2001, sino que era un lugar turbulento como las olas del mar. Se sabe que las cosas no son uniformes en el universo, hay estrellas, hay galaxias, hay coasares, hay grupos de materia etc. Las membranas no son uniformes o lisas en su superficie sino que tienen ondas, señaló Burt.

Después de la conferencia, a Ovrut y Turok se les unió Paul Steingart (Universidad Princeton), los cuales fueron a ver una obra teatral a Londres, durante su viaje en tren comenzaron a tener varias ideas, acerca de ¿qué causo el Big Bang?, ¿cómo era posible que dos membranas pudieran colisionar y generar toda la materia y radiación del universo? etc.

Si dos membranas o branas se acercan al juntarse no se tocan en el mismo lugar y al mismo tiempo, sino que se tocan en diferentes puntos y en distintos momentos debido a que al moverse la brana se ondula y al tocarse o colisionarse (colisiones de enorme proporción) distribuye esas ondas en materia real, es como el choque de las olas del mar. Por lo tanto las ondas fueron las que causaron los grupos de materia después del Big Bang. Los Universos Paralelos se mueven por la onceava dimensión como olas y al igual que cualquier ola esta se ondula. La existencia de branas antes de la singularidad implica que existió el tiempo antes del Big Bang, es decir, es como si en esos instantes antes de la gran explosión se tuviese otro mundo, como cuando se forman burbujas de jabón, solo que esta sería como formar una burbuja dentro de otra, emergiendo así una nueva burbuja a partir de otra. Por lo tanto, a la conclusión que llegaron Ovrut, Turok y Steingart después de hora y media de intensa plática fue que el Big Bang es la consecuencia de un encuentro de dos mundos paralelos,… después estos tres científicos fueron a ver la obra de teatro, dando así una sorprendente respuesta a una gran interrogante.

La teoría M todavía esta siendo debatida, pero de ser ampliamente aceptada esta sería la teoría que Einstein estaba buscando. La respuesta que esto nos ofrece es paradójica debido a que nuestro Universo no es algo “especial” dentro del vasto cosmos, ya que no es más que uno entre un infinito número de membranas es decir, es sólo uno de entre los muchos universos que conforman algo llamado, “el multiuniverso”. Este multiuniverso está conformado de un infinito número de Universos, cada uno con sus propias leyes de la física y propiedades. Los Big Bang ocurren todo el tiempo, nuestro Universo coexiste con otras membranas, con otros universos que también están en proceso de expansión, ahora los científicos hasta especulan en crear universos en un laboratorio,… este crecería en una cochera y sería tan grande que en un determinado tiempo crearía su propio espacio y en menos de un segundo se separaría de nuestro Universo para evolucionar como un Universo aislado sin desplazar en nada el territorio en el que estamos. (Valga aquí la analogía con el nacimiento de un ser humano o ser vivo, “un universo que nace a partir de otro universo”)

Nuestro Universo no es el único, nuestro Universo podría ser como una burbuja que flota en un océano de burbujas.

Por Leticia Herrera y Oscar Nicolas Suárez - La Gran Época